Principio de Incertidumbre: Calima. Orange 2025.

15 Ago. 2026 | Blog

ESP:

Aproximadamente en el año 1510, Miguel Ángel representó, en la capilla Sixtina, al profeta Ezequiel en el momento en el que interrumpe su lectura para escuchar la revelación profética de la venida del Mesías. La labor del profeta es interpretar el pasado y analizar el presente para descifrar un futuro incierto en el que la revelación divina introduce la esperanza y el milagro.

En la elaboración de todo vino natural hay un grado enorme de impredictibilidad, y, por lo tanto, también de incertidumbre a la que a mí, particularmente, me gusta agarrarme, sobre todo, cuando esa incertidumbre se torna en pura revelación llegado el momento de descorchar una botella. La física cuántica dice que, a nivel subatómico, cuanto más te empeñas en fijar una cosa, más se te escapa la otra. Eso, llevado a la bodega, sugiere que cuanto más se intenta controlar exactamente cómo va a salir un vino, corrigiendo, filtrando y ajustando cada detalle, más se aleja ese vino de lo que habría llegado a ser por sí mismo. Y es que conocer algo del todo, y dejarlo ser del todo, no caben en un mismo lugar. De ahí el nombre de este vino, Principio de Incertidumbre: Calima. Porque la física dice que hay cosas que solo existen de verdad si no intentas fijarlas, si no intentas controlarlas.

Un vino naranja es un vino blanco elaborado como si fuera un tinto, dejando el mosto en contacto prolongado con las pieles de la uva, lo que le otorga un tono ámbar, dorado o anaranjado intenso.

Miguel Ángel pintó al profeta Ezequiel vistiendo una monumental túnica de color naranja vibrante y cálido. Al recortar la silueta del profeta sobre un fondo negro, el color de los ropajes de éste se convierte aquí en una metáfora visual perfecta del líquido que contiene la botella.

La calima es el fenómeno meteorológico caracterizado por la llegada de polvo en suspensión desde el desierto del Sahara, tiñendo el cielo de una atmósfera densa, rojiza, anaranjada y opaca.

En el fresco de Miguel Ángel, el personaje se gira abruptamente con el manto al viento, con una expresión de turbación y asombro. Esa sensación de movimiento dinámico y aire agitado encaja con la fuerza de la naturaleza que representa la Calima. 180 millones de toneladas de polvo mineral arrastradas anualmente por el viento desde los desiertos, fundamentalmente desde el Sáhara, hacia el Océano Atlántico, pasando por Canarias y Cabo Verde, afectando también, en muchas ocasiones, a la Península Ibérica, Italia o Grecia. Este polvo en suspensión actúa a modo de fertilizante natural, siendo una fuente de micronutrientes tanto para el sistema continental como para el marino, ya que favorece la producción de biomasa en zonas de los océanos donde escasean esos elementos. Sin embargo, el rumbo más habitual que toma el polvo en suspensión no es hacia Europa, sino hacia Sudamérica. En su viaje, pasa por Canarias, y todo ese polvo termina aterrizando en la cuenca del río Amazonas. Las arenas del desierto son ricas en fósforo, un mineral que escasea en la selva amazónica. Se estima que el polvo en suspensión depositado sobre el Amazonas ronda las 30 millones de toneladas al año. Y con él se depositan hasta 22.000 toneladas de fósforo por año para fertilizar la cuenca, siendo esta cantidad de fósforo muy similar a la que dicha cuenca pierde a través del río Amazonas. Este polvo se disuelve en las lluvias amazónicas siendo asimilado rápidamente por las raíces de las distintas especies vegetales. Sin el Sáhara, el Amazonas no existiría por la sencilla razón de que no tendría suficiente materia orgánica para sustentar tal cantidad de plantas. El fósforo, un material escaso en nuestro planeta del que dependen todos y cada uno de los sistemas agrícolas modernos, está presente en la estructura del ADN, la membrana celular, los huesos y los dientes, y resulta imprescindible para que las plantas puedan llevar a cabo la fotosíntesis.

De todo ese colosal viaje, la parte que más de cerca me toca es el polvo en suspensión que fecunda las vides centenarias que día tras día trabajo con mis propias manos y termina, con el tiempo, convertido en revelación en cada copa.

 

ENG:

Around 1510, Michelangelo painted the prophet Ezekiel on the ceiling of the Sistine Chapel at the precise moment he interrupts his reading to receive the prophetic revelation of the coming of the Messiah. The prophet’s task is to interpret the past and analyse the present in order to decipher an uncertain future, one in which divine revelation introduces hope and miracle.

In the making of any natural wine there is an enormous degree of unpredictability, and therefore of uncertainty, something I personally find myself drawn to, above all when that uncertainty turns into pure revelation the moment a bottle is uncorked. Quantum physics tells us that at the subatomic level, the more insistently you try to fix one thing, the more the other slips away. Brought into the winery, this suggests that the more you try to control exactly how a wine will turn out, correcting, filtering and adjusting every detail, the further that wine moves from what it might have become on its own. Knowing something completely, and letting it be completely, cannot occupy the same place. Hence the name of this wine, Principio de Incertidumbre: Calima. Because physics tells us there are things that only truly exist if you do not try to fix them, if you do not try to control them.

An orange wine is a white wine made as if it were a red, leaving the must in prolonged contact with the grape skins, which gives it an amber, golden or deep orange hue.

Michelangelo painted the prophet Ezekiel wearing a monumental robe of vibrant, warm orange. When the prophet’s silhouette is set against a black background, the colour of his garments becomes a perfect visual metaphor for the liquid inside the bottle.

Calima is the meteorological phenomenon characterised by the arrival of suspended dust from the Sahara Desert, tinting the sky with a dense, reddish, orange and opaque atmosphere.

In Michelangelo’s fresco, the figure turns abruptly, cloak caught in the wind, with an expression of turmoil and awe. That sense of dynamic movement and agitated air aligns with the force of nature that Calima represents. One hundred and eighty million tonnes of mineral dust carried annually by the wind from the deserts, primarily from the Sahara, across the Atlantic Ocean, passing through the Canary Islands and Cape Verde, and often reaching the Iberian Peninsula, Italy and Greece. This suspended dust acts as a natural fertiliser, a source of micronutrients for both continental and marine ecosystems, encouraging the production of biomass in areas of the ocean where these elements are scarce. Yet the most common destination of this suspended dust is not Europe but South America. On its journey it passes through the Canary Islands, and all that dust eventually settles over the Amazon basin. Desert sands are rich in phosphorus, a mineral in short supply in the Amazon rainforest. It is estimated that the suspended dust deposited over the Amazon amounts to around 30 million tonnes per year, carrying with it up to 22,000 tonnes of phosphorus annually to fertilise the basin, an amount very similar to what the basin loses through the Amazon River itself. This dust dissolves in the Amazonian rains and is rapidly absorbed by the roots of the countless plant species there. Without the Sahara, the Amazon would not exist, for the simple reason that it would not have sufficient organic matter to sustain such a volume of plant life. Phosphorus, a scarce material on our planet upon which every single modern agricultural system depends, is present in the structure of DNA, cell membranes, bones and teeth, and is essential for plants to carry out photosynthesis.

Of that entire colossal journey, the part that touches me most closely is the suspended dust that fertilises these century-old vines I work with my own hands, day after day, and that becomes, in time, revelation in every glass.

 

Juan Felipe García Rodríguez.

Finca Marañuela.

Slow Wines for a Fast World.

Valle de La Orotava, Tenerife, Islas Canarias.

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *